sábado, 22 de octubre de 2011

domingo, 16 de octubre de 2011

El DUERO DESDE TORO

El segundo fin de semana de octubre estuve en Miranda do Douro, Zamora y Toro.  Recopilé con mi cámara todos los textos que encontré en mirandés, ese islote superviviente de la  lengua del antiguo reino de León.  Durante el crucero por las aguas quietas de las Arribes -me gusta el femenino helmántico- capté a un águila negra,  una bella encina escaladora encaramada en una grieta, un gran nido aguileño  en lo más alto del escarpe, verdes de la margen española,  breñas de la portuguesa, y, tantos instantes casi indescriptibles.
Pero, hete aquí, que la luz de la terraza de Toro, desde  la que se divisa el campo de los godos de donde su equívoco nombre,  me  anubló, y borré todas las fotos. Luego pensé en el sentido de mi desliz. Volveré.
En esta ocasión me quedó, tan siquiera,  el río del hermoso poema unamuniano, allá al fondo.