domingo, 1 de octubre de 2017

jueves, 28 de septiembre de 2017

TERTULIA RAMONIANA EN POMBO (SE ABRE EL TELÓN)

                          
                                      

Domingo septembrino,  luminoso, de verano amable y atenuado. Mediodía. 
 Calle de las Rexas, calle de las Rejas, calle de Guillermo Rolland: recoleta, bien flanqueada.  Por la Bola, la arropa la Taberna de azulejo, la del cocido en puchero; frente a la tasca, un viejo caserón de época lopesca, donde se practica la magia de la restauración; al fondo, un hermoso palacio ducal italianizante; por el otro cabo una de las plazas más bellas y sosegantes de Madrid, la de la Marina española, la del Senado, donde Canovas del Castillo corona su monumento con gesto de orador estilita.
 Es un día especial. En la casa del número 7 una lápida nos recuerda que allí nació Ramón. Él mismo, risueño,  descorrió la cortinilla que la presentó en sociedad, con su “c” de escritor queriendo ser la “g” de greguería. 
De regreso a Buenos Aires, la rememorará  en uno de los apuntes de su hermoso libro Nostalgias de Madrid.
Pombo  tiene la cara redonda de doble y rotunda o. Igual que Ramón. El azar, el destino o quién sabe qué secretos designios de la fuerza de las cosas han vuelto a unir, como siamesas de trampantojo, que se desenganchan ad libitum, a Pombo con Ramón. 
Porque la Sagrada Cripta tiene hoy su morada en Guillermo Rolland 7, bajo el café que se adentra cual largo y secreto pasadizo conventual. 
Una puerta retranqueada recibe al huésped con un mínimo zaguán,  a modo de capillita o escaparate gregueriano. Dentro, lámparas y muebles del Rastro. Latifa Latif, dublinesa, de origen persa y algo árabe, la anfitriona y artífice del feliz reencuentro pomborramoniano,  sabe que Pombo, como la nobleza, obliga. Y por eso cuida el detalle con sumo  gusto y afecto.
Pero vayamos al grano, lector. No quiero aburrirte ni que te preguntes a qué viene este prolegómeno si no te cuento -como anuncia el epígrafe- el acontecimiento notable que  tuvo lugar el domingo de marras, el  24-IX-2017, loco citato. 
Ello fue que, tras años de conciliábulos, encuentros, cenas, boletines, coloquios, paseos, homenajes por ciertos lugares matritenses -de muertos, muertas, vivos y vivas-, y otros oficios ramonianos, la escribana echaba en falta una tertulia para el disfrute multiplicado y coral de las lecturas que, al desgaire, surgían tenazmente  en nuestras conversaciones.  
Y dicho y hecho. Convoqué (la escribana pasa, por querencias del guion a la primera persona)  a un grupo de amigos -que lo somos, casi todos, merced a Ramón- para contarles el plan. La acogida fue entusiasta, unánime e inmediata.
Fijamos día y hora, fácil de recordar: el último domingo de mes, a las 13’00, con condumio, claro.
Y el pasado domingo quedó inaugurada nuestra tertulia, con la participación de dos teletertulianos de postín: Laurie-Anne Laget,  desde allende los Pirinéos; y Andrés Ballón,  desde la otra orilla del Mare Nostrum. Ambos me hicieron llegar sus hermosas y sentidas  palabras onduladas sobre la obra propuesta: Trampantojos; y yo las leí a quienes allí estábamos, ramonianos de plantilla y Alicia, una nueva y magnífica artista plástica que esperamos que nos siga acompañando. Quedamos maravillados aunque no sorprendidos. ¿Quién como Ramón para inspirar a sus devotos?
Alguno hubo  -ramoniano de primera, para más señas- que  fue víctima de sortilegio trampantojil y olvidó la convocatoria.  Se ha excusado cumplidamente, he de decir. Con todo y con eso pagará una prenda, como dice la canción popular. No obstante, guardo el secreto de la índole prendil para mayor regocijo de los circunstantes de la segunda reunión parlanchina.
Y, en fin, con tan animoso ambiente, sabrosa comida casera al calor de la lumbre y el cuidado de Lati, más los efluvios de la pipa de Ramón, aireados por su curvilíneo espíritu por entre la airosa reja ventanera, quedó rubricado y sellado nuestro deseo de volver,  volver, volver.
P.S. 
La o nasalizada que cierra el nombre de nuestro genuino convocante evoca el mantra primordial con el que se despiden los yoguis hasta el siguiente encuentro. 
El nuestro será el 29 de octubre. Salud.

                                  
                                    Concha D’Olhaberriague








lunes, 18 de septiembre de 2017

TRAMPANTOJOS VOLANDEROS Y ALGO VALETUDINARIOS, QUE NO NECROSADOS, COMO ME DIJO EL MAESTRO QUE LOS CREÓ Y PERGEÑÓ. UN POQUILLO ALABEADOS, ABOMBADOS EMBARQUILLADOS POR LAS INCLEMENCIAS, AUN ASÍ SON VISIBLES Y LEGIBLES. EL HOMBRE DEL FELIZ HALLAZGO HA TRANSCRITO DE LA CRUZ A LA RAYA ALGUNO DE ELLOS. PORQUE, SOSTIENE EL DEL FELIZ ENCUENTRO, NO TIENEN DESPERDICIO. Y POR TIERRAS ANDALUSÍES, EN EL PUEBLO CORDOBÉS DE TORRECAMPO , ANDAN ORONDOS Y REVIVOS LOS RETRECHEROS TRAMPANTOJOS, NÁUFRAGOS RESCATADOS DEL CERRO DE LAS ÁNIMAS




RAMOMAGIA

Si este cuadernillo tiene algún lector, ha de saber que la compañía Larrarramoniana tiene función (o tenía, porque este año no sé yo qué va a ocurrir) fija el 13 de febrero en la tumba de los dos escritores epónimos: Larra y Ramón, sita en la Sacramental de San Justo, en el cerro de las ánimas, que mira al Manzanares.
 Tal fue la fecha, siendo martes de carnaval, en que Mariano José decidió desnacer pegándose un tiro en la sien, en su domicilio de la calle de Santa Clara, en el barrio de Palacio, el mismo donde había venido al mundo veintisiete años antes.
En el piso superior al del Pobrecito hablador tenía su residencia el ministro  de Justicia, José  Landero Corchado, natural de Alburquerque. Al oír la detonación, bajó raudo a casa de su amigo. Mas nada puedo hacer, salvo arreglarlo para que, suicida y todo, se le velara en sagrado, un poco de tapadillo, pero poco, pues en vez de hacerse el velorio en la iglesia de Santiago se hizo en su cripta.
En nuestra procesión fúnebre-festiva no faltan nunca ni las flores ni los trampantojos conmemorativos, fina pieza de artesanía intelectual, obra del maestro trampantojil o trampantojero, (vacilo yo entre ambas voces y así  lo dejo por partida duplicada, para compensar a los medios seres) Luis de Luis Otero, embajador de Santa Luz.
Al terminar la función en la que honramos, en cada ocasión, a varios escritores -amén de los titulares-
depositamos la ofrenda de palabras y flores sobre la pétrea morada en la que Larra y Ramón -qué duda cabe- le dan a la sin hueso de lo lindo, aunque lo hagan a hurtadillas y no nos cosquemos ni un ripio.
Y ello es que los primorosos trampantojos llamaron la atención de un curioso pertinente que allí llegó un tiempo después de nuestra peregrinación. Y ha dejado noticia del hallazgo en un blog de su autoría.
Y como el maestro trampantojil es de suyo modesto, como sabio genuino que es,  no firmó la hermosa prenda. Tal hacían los creadores de la lírica y de la épica tradicional.
Pero la finura de la obrita ilustrada ha sido recuperada por quien la halló, algo percudida por el tiempo trancurrido y por el otro también, el que porta viento, lluvía, y hasta rayo con relámpago, mal organizados uno y otro según Ramón:  ¿Si ya ha caído el rayo, que fin tiene que nos avise el relámpago?
¿Qué hemos de hacer ahora? ¿Cómo lo tomamos?¿Juegos de la edad tardía que solo emprenden los que viven en la ilusión, como dice Luis de Luis ?  (Otro Luis, de apellido igual al del ministro vecino de Larra, nos prestó el precioso título de su genial  , deliciosa y algo triste novela). ¿Ramomagia? Escojan ustedes ad libitum. Yo acabo de enterarme del baile con intercambio y he salido de mi mutismo neminoso.

jueves, 17 de agosto de 2017

DEDICADO A GONZALO HIDALGO BAYAL, UNO DE MIS DOS ESCRITORES PREFERIDOS (VIVOS)

Pobre alma desiludida,
tu mal é nâo esquecer
que tudo falha na vida...


Um coraçao que nâo crê
na mentira cegamente,
coraçao feliz nâo é.



Miguel de Unamuno: "Manuel Laranjeira". Homenaje del escritor español a su amigo portugués, de quien son los versos, tras enterarse de su muerte voluntaria.  Se publicó en La Nación, Buenos Aires, 8-IV-1912. La composición a la cual pertenecen los versos se titula, como el libro que los cobija, Comigo. Diálogo com a minha alma. Su autor era médico de profesión, y este es el único libro que dejó escrito.  La correspondencia entre ambos amigos es digna de ser leída.

miércoles, 16 de agosto de 2017

LISBOA, RUA RODRIGO DA FONSECA 22, SÂO MAMEDE

Rua Rodrigo da Fonseca 22. Muy cerca de mi hotel de este año, en la misma manzana. Aquí estaba El Lisboa, periódico de cuya sección cultural se ocupaba Pereira.
Nada allí recuerda a Antonio Tabucchi ni a su entrañable personaje. Un héroe urbano del siglo XX, que habla al retrato de su mujer difunta, es católico y rutinario, tiene gustos sencillos y encarga obituarios antes de tiempo. 
Vive en Alfama, rua da Saudade, y tiene su oficina y refugio lejos de la central del periódico. Son tiempos oscuros, en los que unos hombres persiguen a otros hombres y la condición de fugitivo acecha por doquier.  Pereira no tenía intención de entrar en el torbellino de los trasterrados. Pero  un día Monteiro Rossi, colaborador de la sección de cultura de O Lisboa, y hombre comprometido con su tiempo, es torturado hasta la muerte en el piso del propio Pereira, en tanto que él mismo, que se encuentra  retenido en otra habitación por miembros de la  misma cuadrilla de facinerosos, no puede hacer nada por salvarle la vida.

No obstante, sí logra  que la verdad salga a la luz contando lo sucedido en su propio periódico, con el recurso de una eficaz finta a la censura. Pereira no sostenía que fuera un hombre corajudo y valiente. Quizá porque lo era de verdad, en el hondón de su alma, como diría Unamuno. Mas llegó la ocasión en que, sin él buscarlo ni quererlo, hubo de mostrar su indignación ante la ignominia y su afecto al entrañable y huidizo amigo. Su última crónica no hablará de escritor alguno, ni francés ni portugués. Un hombre ha sido asesinado.


sábado, 12 de agosto de 2017

CON RAMÓN POR LISBOA. MAÑANA REDACTARÉ EL TEXTO, PORQUE NO SÉ QUÉ SE FIZO DEL QUE TENÍA ESCRITO. Y NO ES LA PRIMERA VEZ QUE ME OCURRE ESTO DE QUE SE ESFUME UNA ENTRADA. LA PRIMERA FOTO ME LA HICE AL SALIR DEGINA EL VIERNES, SORPRENDIDA GRATAMENTE POR LA RACIÓN DE SIETE SARDINAS QUE ME ACABABA DE ENGULLIR. NO SÉ SI ATRIBUÍRLE EL DON A LA CHAQUETA DORADA DE SEDA SALVAJE DE ROBERTO VERINO QUE VESTÍA YO. MAS ASÍ FUE:FUERON SIETE (7). A GINA MERECE, POR SUS MUCHAS GRACIAS, UNA ENTRADA APARTE QUE LE DEDICARÉ CON PRONTITUD. YA LO HICE EN TRIPADVISOR AL VERLAS PAMPLINAS DE ALGUNOS QUE EMITÍAN OPINIONES SOBRE A GINA QUE SE ME ANTOJAN INFUNDADAS. AYER SÁBADO ME FUI DE PASEO CON RAMÓN (ÉL EN MI SOLAPA). LOS SÁBADOS Y DOMINGOS HAY VARIOS MERCADILLOS. RECORRIMOS EL DE LA AVENIDA DA LIBERDADE. A RAMÓN ESTO DE LOS OBJETOS A MONTÓN CONFUSO Y A TRESBOLILLO LE PIRRA, COMO SABEMOS. ME COMPRÉ UN BOLSO DE MALLA DE PLATA QUE ES UN PRIMOR. RAMÓN SE LO QUIERE PONER A LA MUÑECA DEL TORREÓN DE VELÁZQUEZ, Y , LA VERDAD, LE IRÍA COMO ANILLO AL DEDO.PERO LE HE DICHO QUE NASTI. LUEGO NOS FUIMOS AL MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO DELCHIADO, UNA AUTÉNTICA DELICIA POR LO BIEN PUESTO QUE ESTÁ Y LO POCO QUE AGOBIA. YA LA CALLE, ESTRECHA Y PINA, MIRANDO AL TAJO, TIENE SU MUCHO ENCANTO. ESTUVIMOS VIENDO LA TERTULIA DE COLUMBANO BORDALO PINHEIRO: OGRUPO DO LEÂO. A RAMÓN LE GUSTA MÁS LA SUYA, LA DE POMBO. LO MALO ES QUE BORJA VILLEL NO LA APRECIA Y LA TIENE PRETERIDA Y DESPROVISTA DEL CROQUIS QUE CONTABA QUIÉN ES QUIÉN. DE LOS SENDOS CAFÉ QUÉ VAMOS ADECIR. NO ES COSA DE PONERSE ELEGIACO Y QUEJUMBROSO, NO OBSTANTE, AHÍ,EN LA FOTO, SE PUEDE VER EL RECUERDO QUE HAN DEJADO EN LA FACHADA DE LACALLE PRIMERO DE DICIEMBRE EN LA ACTUAL MARISQUERÍA QUE, ESO SÍ, MANTIENE EL NOMBRE DEL ANTIGUO CAFÉ. MUCHO PEOR ESTÁ EL ASUNTO DE POMBO. NI UNA MALA PLACA HAY AHÍ EN CARRETAS QUE EVOQUE LA SAGRADA YBOHEMIA CRIPTA, Y BIEN QUE LO HE SOLICITADO YO, LA ÚLTIMA VEZ EN EL ACTO DE CONSTITUCIÓN DE AIR (ASOCIACIÓN INTERNACIONAL RAMÓN) VIMOS TAMBIÉN LOS DIBUJOS DE JOSÉ ALMADA NEGREIROS, GRAN AMIGO Y COLABORADOR TEATRAL DE RAMÓN. A LA ENTRADA DEL MUSEO ESTÁN ADÁN Y EVA DE ERNESTO CANTO DA MAIA, TERRACOTA CON UNA CIERTA ESTILIZACIÓN DE ESTIRPE MODERNISTA Y MUCHO GARBO.














miércoles, 2 de agosto de 2017

LISBOA, AGOSTO DEL 2017. TIEMPO DE SARDINAS

Hoy, cuatro sardinas, pero hermosas y ricas, ricas. ¡Qué tiempos aquellos, que no han de volver! Así dice el dúo de Joaquín y Ascensión de La del manojo de rosas, preciosa zarzuela. Y yo pensaba en los tiempos, no tan lejanos, en que la ración de sardinas era de seis. El año pasado tuve una con unos espabilados de las escadinhas que me pusieron tres, sin advertirme de la merma. Les armé la tremolina, escribí contándolo en Trip Advisor y la cuestión es que han cerrado. Me gusta que pongan, como han hecho aquí, en  Casa lira d'ouro, la ensalada en su plato. Además, con pala de pescado, que no es frecuente en los sitios populares como este. Debajo, están las cenas de los otros dos días. En Gelo, antiguo café literario de Rossio, que hoy recuerda a ciertos locales de la Puerta del Sol, me pusieron cuatro también; en A Calçada, en cambio, al pie de las escadinhas del Duque, la ración consta de cinco sardinas, cosa ya infrecuente. Ya podían dejar de reducir el número de sardinas  puesto que suben el precio. Así, la subida es doble: menos y más caras. La capillita de Santo António está a la derecha, al entrar en el restaurante de A Calçada. Es una lindura que me recuerda al san Cayetano que nos llevaba a casa, cuando yo era pequeña, una vieja. Así la llamábamos todos: la vieja de san Cayetano, sin asomo de menosprecio alguno. Todo lo contrario. Nos encantaba que viniera y la recibíamos con alborozo. Nos quedábamos con él un tiempito. Creo que nos lo traían por una suscripción que tenía mamá.  A Calçada es lugar bullicioso, repleto de turistas. Al lado está el chiscón de la ginjinha que queda bajo las escaleras. A Brilhante está junto al teatro de los musicales de Filipe La Féria, el Politeama, en una de las calles más vitales y graciosas de la Baixa: rua das Portas de Santo Antào. Hoy, día 5 de agosto, querçia ir a Martinho, pero hacía tanto viento que me quedé en Rossio, en el callejón que va a las escadinhas de Sâo Roque. Miré la carta, y había cinco sardinas en el dibujo, pero me trajeron cuatro, así es que se lo dije de inmediato al camarero, quien, tras consultar con el jefe, me dijo que esperara y me trajo otra. Muy harta me tiene ya este asunto de la zapa de las sardinas y, en resolución, a partir de ahora, antes de sentarme a la mesa lo hablaré. No quiero sorpresas enojosas ni cuatro por cinco, como anoche.