sábado, 19 de marzo de 2016

COMIDA EN EL LANDÓ, EN LAS VISTILLAS

Ayer almorcé con mi amiga del alma, Josefina Escudero, en un restaurante donde se puede conversar, gulusmear a sabor, hacerse fotos, cotillear las suyas, comer buenas viandas y estar en un lugar elegante y cálido, con paredes recubiertas de madera y un artesonado magnífico.  Hace tiempo decidí no acudir ni a comer ni a cenar  a lugares de los que te expulsan como si fueras Cenicienta a una hora.  Si tengo prisa voy a un sitio ad hoc. En el Landó te sucede justo lo contrario. Son acogedores, afables y educados. Ángel, el  chef, se hizo una foto con Josefina y conmigo y en ningún momento nos apremió pese a que apenas quedaban ya comensales. Los vecinos también fueron muy amables cuando les pedimos que nos fotografiaran.
Todo simpático, en suma. El vino de la casa es un excelente Rioja.  Comimos espárragos trigueros y rape a la espalda; de postre, helado de limón.  En la mesa siguen poniéndote un exquisito pan payés con tomate y buen aceite de oliva virgen extra. Me lo tomé yo todo. Josefina sólo probó el tomate, cortado muy fino, riquísimo. Antaño, lo acompañaban con jamón de bellota.
Después, paseito por la Plaza de Oriente, que está preciosa incluso o más en un día nublado como el de ayer.  Nos paramos a escuchar a un arpista.  Me llamó la atención porque el arpa, uno de mis instrumentos favoritos junto con la flauta -Apolo y Dionisos- está feminizada.
Casi, casi, llego tarde al concierto de lo bien que lo pasamos.






martes, 23 de febrero de 2016

FESTEJO LARRA-RAMÓN 2016. PALABRAS Y FLORES (II)LA VIBRANTE COMPAÑÍA LARRARRAMONIANA O LARRAMONIANA


Dos nombres tiene la compañía por mí fundada: La  vibrante Larrarramoniana y su variante apocopada y no tan vibrante, porque no digan luego quienes tienen frenillo que no pueden pronunciar el nombre pleno, que se añusgan con tanta vibración.  Llámenla, pues,  ellos La Larramoniana, con pausa divisora  ad libitum, que permite pronunciar completos, por turno, a entrambos epónimos: La Larra-moniana o bien La-rramoniana.  
En esta segunda entrada de Las cañas de Midas, veréis dos  fotos, una del elenco completo: presentadoras, rétor u orador de la estirpe de Larra, recitadores y directora, y otra de las damas de honor: Patricia Franch y Laia Gómez Franch, con  sendos sombreros y un ramo de flores. El de Patricia no sé yo qué suerte corrió pues no estaba ella muy dispuesta a dejarlo y marcharse sin flores, así es que, de soslayo, subrepticiamente, pellizcó un poquito su ramillete de suerte que alguna hubo para ella y otras para los homenajeados.
Falta el cincuenta por ciento de la celebración, la otra mitad imprescindible para que el teatro enhechice: el público. En esta edición fue copioso, atento y entusiasta. Todos los asistentes quedaron emplazados para la siguiente edición. 
Por desgracia, el aforo está completo y nos hemos visto forzados a decretar el numerus clausus para las funciones venideras. Tan sólo si se diera alguna baja, comunicaríamos, de inmediato, que hay algúna plaza a disposición de los solicitantes inscritos en la lista de espera.



domingo, 21 de febrero de 2016

FESTEJO LARRA-RAMÓN 2016. PALABRAS Y FLORES. SACRAMENTAL DE SANJUSTO,13-II-2016 (I) EL TRAMPANTOJO, GOLLERÍA MUY PROPIA, VÁLIDA PARAUN ROTO Y UN CARDENIO


En esta primera entrada sobre el homenaje a los compañeros de lecho fúnebre Larra y Ramón, celebrado por la compañía que dirijo, la vibrante  Larrarramoniana, y sus seguidores, espectadores activos diría Ortega, voy a mostraros cómo se hace un librito trampantojil o un trampantojo, flor que se abre con  los dedos, recuerdo, libro, plana, cartel, hoja suelta o volandera, cuadrito para la biblioteca, mesilla de noche o mesa de trabajo, abanico si se tercia, ristra de cromos, sarta de estampas y decires, pliego,  zigzag, colgante, en balda o sobre atril.
Fueron cuatro los que en esta ocasión confeccionaron Luis de Luis, embajador de Santa Luz, y Juan Carlos Albert,  editor y cónsul del luceño rincón, semipatria de varios mediosseres de los que allí nos encontramos el pasado 13 de febrero.
Con esta clase paso a paso, espero que aprendáis el arte polivalente de pergeñar trampantojos, conmemorativos, lúdicos, admonitorios, sacros o profanos, romanceados o en prosa, jocosos, severos, chisposos o cándidos, ambiguos o traslúcidos.
                 
                  La primera imagen nos permite ver la lámina in extenso, completa ya. Obsérvese que, 
                  en esta posición, cada mitad ha de ir en un sentido y el lector girará alrededor de la 
                  mesa, redonda si es posible, con el fin de saborear el trampantojo en cierne entero.







Aquí vemos a la profesora  practicando arte cisoria. El corte llega no más que a la mitad y es requisito para la postura en flor o gajos.
                            Hela aquí la ranura gozne, articulación o bisagra, según se  considere




Aquí tenemos uno plegado y tres por plegar
Ya está el cuarteto parado, erguido y enhiesto

lunes, 8 de febrero de 2016

LAS TRES HERMANAS, DE CHÉJOV ,Y GUINDALERA

Después de un fin de semana triplemente teatral por partida doble, me disponía a decir un par de cosas de cada una de las obras que he visto: Galileo Galilei, una de las obras maestras de Bertolt Brecht, inmarcesible y emocionante, con un prodigioso Ramón Fonseré; Las tres hermanas, por una de las mejores y más exquisitas compañías teatrales que yo conozca: La Guindalera; Los caciques, de Arniches, un genio verbal y una obra larriana e inteligente, que siempre estará de actualidad, o al menos así lo creo yo, desconfiada como soy sin remedio en lo referente a los  gobernantes  de aquí y acullá.
Pero resulta que en lugar de hablar de las obras habré de hablar, por fuerza y por urgencia,
 de los gobernantes, que no pisan un teatro ni por pienso. No son los templos de Talía lugares donde se consigan votos, al parecer.
Viene este preámbulo a cuento de lo que me dijo Teresa, alma de la compañía que reside en el entrañable teatrito del barrio que da nombre a su compañía de La Guindalera.  Al salir del Canal, donde tuvo lugar la representación, me acerqué a darle dos besos con mi enhorabuena. Siento una honda gratitud por quienes me hacen disfrutar en esta vida aperreada.  Pues bien, al preguntarle a Teresa qué función harían a continuación, me dijo que la continuidad de la compañía corría serio peligro.   Una sala de dimensiones tan reducidas como la suya, que, además, cobra unos precios sumamente modestos, no puede sobrevivir frente a una Hacienda devoracultura, que persigue a los creadores e impone al teatro un IVA que duplica al que se paga en Francia, por poner tan siquiera un ejemplo, en tanto que a los toros les pide sólo un 4%.
Lo malo es que prometieron, y no hace mucho, lo recuerdo bien, que la cosa cambiaría.  No cumplieron su palabra. Tengo escasa fe en que lo hagan otros que poco o nada se preocupan de que desaparezca la Filosofía de las enseñanzas medias, asunto que se ha consumado ante la indiferencia de todos.
¿Se puede hacer algo para que no se cierre ese teatro tan querido de Martínez Izquierdo?
Recuerdo que me apunté a Facebook para salvar a otro teatro genial, el de Ángel Gutiérrez, que estaba en San Cosme y San Damián, junto a San Lorenzo, en Lavapiés.  
Espero,  deseo de corazón y hago votos por que esta extraordinaria familia de cómicos Pastor- Valentín Gamazo: Juan, María, Teresa y sus actores, y colaboradores, entre otros Raúl  Fernández, excepcional y polifacético como todos ellos, nos sigan deleitando con su arte tan delicado y primoroso.
Así es como la acuciante situación que acabo de referir sucintamente me ha dejado sin comentar el trabajo excepcional de la compañía en Las tres hermanas de Chéjov, obra sutil, melancólica y plena de finura que pide un espectador no apresurado, que sepa divagar sobre cosas del alma, esas que sólo se nos dan cuando somos capaces de hurtar algún sosiego al ajetreo cotidiano que nos vapulea e impide la contemplación.

LAS TRES HERMANAS, DE ANTÓN CHÉJOV, Y GUINDALERA


lunes, 1 de febrero de 2016

EL RETABLO DE MAESE PEDRO

Viendo la saña y animadversión de alguna soi-disant  feminista contra el Tenorio pienso en el sabio Cervantes y en su episodio de la segunda parte del Quijote: "El Retablo de Maese Pedro", al que puso música deliciosa Manuel de Falla, el melancólico. Hace un par de días pude disfrutarlo en el Teatro Real, en una función para niños. Añadiré alguna imagen de la representación, realmente bonita, y de los muñecos que se exhiben en la exposición sobre Falla y Zuloaga en Cibeles.
Por cierto, he de decir que los niños se comportaron debidamente pese a que algunos no tenían aún dos años.
Tal vez si los mayores llevaran más a los pequeños a espectáculos de buen gusto como el Retablo y menos o nada al campo de fútbol, escenario de los improperios más bárbaros y teatro de los odios más tribales,  andando el tiempo nos toparíamos con menos adolescentes de temple de energúmeno.
Siguiendo por esa senda grotesca, ramplona y propia de gente indocumentada  a la que me refería al comienzo, me inquieta lo que podrían hacer tales correctores de estilo e índole  moral con Drácula, la Celestina, el Lazarillo,  Zeus tonante y qué sé yo cuántos otros personajes literarios poco edificantes para sus menguadas entendederas. He llegado a abrigar la convicción de que hay obras que se salvan de su tijera puritana, simple y llanamente,  porque no las conocen. Que así sea. Si no, pobre Valle-Inclán y su Bradomín, por no dar más ideas.
 Ramón Pérez de Ayala, en su estupenda novela madrileña Troteras y danzaderas, recrea el episodio cervantino llevándolo a la lectura de Otelo  que efectúa su alter ego literario ante una prostituta quien, naturalmente, se encoleriza como don Quijote cuando el  moro, arrebatado por unos celos infundados, -si es que los fundados han de ser considerados como tales- se dispone a perpetrar su venganza en Desdémona, la malhadada según la etimología griega de su nombre.
Lo malo es que los desconstructores del Don Juan no son tiernas y adorables figuras literarias como el Quijote o la  Verónica de Troteras sino esquinadas y desmañadas personas cuyo rencor no encuentra mejor sumidero y se dan a malbaratar la literatura como desfogue.



lunes, 25 de enero de 2016

MÚSICA BARROCA EN EL ATENEO

Ayer domingo tuve la fortuna de asistir a un hermoso concierto del Íliber Ensemble, con laúd, clave, percusión barroca, en uno de los mejores auditorios de Madrid: el salón de actos del Ateneo.  Los masones sabían de esto.  El viernes también asistí a otro concierto magnífico, de música española moderna y contemporánea, Glinka, Turina, Prieto, fallecido el último el año pasado justo antes de un concierto en el Monumental  al que hubiera debido asistir.

En los conciertos de abono de la ORTVE han suprimido, sin explicación de ningún tipo, la presentación que solía hacer el director, Karlos Kalmar, actualmente. La echo de menos y me parece una falta de respeto al espectador de TVE y al del teatro que se le prive de algo tan grato y procedente. ¿Más desinversión aún en cultura? Eludo la palabra"recorte" por su ambigüedad.  Generalmente, se recorta lo superfluo, lo sobrante. Eso hacíamos con los recortables de la infancia.  Aquí se trata de otra cosa bien distinta, más cercana a la malversación o a la desinversión.

¿Conseguiré poner las fotos del Íliber Ensemble?  Este blog me complica el trabajo. Unas veces me permite añadir fotos de las que tengo en el IPad; otras veces, quién sabe por qué, no. Hay, al menos, dos formas de entrar, pero ambas deberían procúrate las mismas prestaciones, y no es así.
Cuando el fin de semana he disfrutado de dos o tres conciertos el lunes me encuentro con más vitalidad. La música expande, proyecta y potencia tu energía anímica.


Cada vez que estoy oyendo música en directo observo que sigue habiendo instrumentos predominantemente femeninos: en cuerda, el arpa; en viento, la flauta.  Salvo que nos remontemos a Marsias o al de Hamelin de antaño en el mundo de la fábula,  en el real es difícil ver, hoy,  flautistas masculinos. En Grecia la flauta con los panderos, eran instrumentos báquicos, y la doble flauta era propia de las prostitutas  que  deleitaban con ella a los asistentes, siempre varones, al simposio o banquete.

Sólo una vez recuerdo haber visto un arpista.  Flauta y arpa, Diónisos y Apolo, son dos de mis instrumentos favoritos. El arpa, se dice, deriva de la lira apolínea.

martes, 12 de enero de 2016

EN EL ANIVERSARIO DE LA AUTOMORIBUNDIA DE RAMÓN, ACAECIDA EN BUENOS AIRES EL 12 DE ENERO DE 1963

Ramón Gómez de la Serna, adivino, actor, rétor, buhonero de la lengua, mago de las superficies y las minucias, fue la viva encarnación de la vanguardia febril y melancólica. Tocado por la gracia de las Musas, despoja al verbo del fardo lógico y lo eleva a un orbe especular de imágenes vitales, exentas en la greguería, empastadas en almazuela en las novelas, enristradas en las Gollerías, Trampantojos, Caprichos. Para embeberse en su escritura hay que preterir la ratio y zambullirse en el modo oblicuo, del pormenor, e intentar devenir  sinecdóquico,  metonímico, metafórico, zeugmático. El lector no ha de hacerse idea de nada. Tampoco debe esperar esto o aquello. Ha de ir a la aventura o mejor al desgaire, sin repucharse, y dejarse acunar o tal vez  vapulear por el ritmo jazzístico de la prosa más bailable, deteniéndose un segundo para contemplar el resplandor,  con cuidado de no deslumbrarse.
Ramón quiso pasar una noche en el museo y visitó el Prado con un candil, gracias a su amigo Beruete director, entonces.  Se vistió la armadura de Felipe II del escultor italiano Pompeo Leone. En Automoribundia relata la impresión que le produce la Magdalena de Pedro de Mena (hoy en Valladolid) y el Cristo de Velázquez a la luz cimbreante  de su candil.  
Nació en el corazón del Madrid de los Austrias, en la calle de las Rejas, ahora llamada de Guillermo Roland.  Desde la Argentina lo trajeron a la Sacramental de San Justo, en la ribera del Manzanares, muy cerca de donde vivió Goya cuya biografía, una auténtica obra maestra, escribió.  Comparte sepulcro con Larra.  Pregunté a Gladys, nuera de Luisa Sofovich y heredera el motivo. No lo sabía.  
¿Querrían ahorrarse una sepultura las autoridades franquistas que organizaron el viaje de vuelta?
Por las noches, allí en el anfiteatro de los artistas que los rodea, se oyen voces, risas y exclamaciones.  Al alba concluye la tertulia catacúmbica a la que los vivos no están invitados.  Las gregues se recogen y toman aliento para resurgir renovadas. Su alma es inmortal.