"Esta palavra saudade
Aquele que a inventou
A primeira vez que a disse
Com certeza que chorou"
Afonso Lopes Vieira, poeta de la Renascença considerado neorromántico o garrettista.
Durante su estancia en Lisboa, en el primer lustro de los años cuarenta, redactó José Ortega y Gasset unas notas de trabajo o apuntes sobre la saudade. Lo más atractivo de su aproximación a este interesantísimo tema es que Ortega muestra su desacuerdo con la visión predominantemente erótica que atribuyen Carolina Michaëlis, esforzada romanista y una de las primeras doctoras de la universidad europea, y Francisco Manuel de Melo al sentimiento de ausencia aludido con el vocablo "saudade". Tal sentimiento es universal, arguye el filósofo, y no específico de la lengua portuguesa, en tanto que "saudade" sí es una de esas voces que los traductores, como diría Mario Wandruszka, consideran idiosincrásicas y por ende intraducibles. Donde hay que poner la atención para entender qué siente un portugués cuando dice que tiene "saudade", es, a juicio de Ortega, en cosas más humildes, cercanas y, en apariencia, menos trascendentes, en pequeñeces de todos los días. En Portugal, "saudade" no es un sentir sino un ser, precisa Ortega. (Continuará pues acaban de tocar el timbre en la BNP).
Abrí este bloc para susurrar bajo tierra todo aquello que me sea atractivo, sugerente, inquietante, paradójico, ambiguo; así palabras, pensamientos, libros, lugares, rincones, versos, poemas, fragmentos, obras de arte, mitos, cuentos, sucesos,con la esperanza de que las cañaveras que crezcan junto al escondite se tornen flautas.
miércoles, 26 de agosto de 2015
viernes, 21 de agosto de 2015
SAUDADE II
Hay quienes, siguiendo a Karl Vossler, piensan que "saudade" es de origen árabe pues desechan la posibilidad de que el diptongo au- pueda proceder de oi, y su posterior evolución, una vez perdida la -l- intervocálica, inestable y lábil hasta la desaparición en la mayoría de los casos, o su vocalización "mau" ("mal") o refuerzo en -lh-como en "ilha". Piénsese, por ejemplo, en "pia" (<"pila"), "saúde"("salute-m"); "dor"("dolore-m"); "céu" ("caelu-m") y tantísimos otros vocablos en los que no queda rastro de la sonante l, como la llaman los indoeuropeístas. Esta tesis toma como base el arabismo "saudah" que significa "añoranza", una de las notas de "saudade".No obstante, me resulta rígido en exceso descartar que un cambio infrecuente pueda darse excepcionalmente, máxime cuando dicho diptongo no es raro en la lengua en cuestión, y ese es el caso de "au" en portugués. Las analogías formales de índole fónica ocurren en todas las lenguas. No queda, creo yo, definitivamente resuelto este asunto de la etimología ni en un sentido ni en otro. El portugués dispone, también, de la voz "solitude",tomada, al parecer, del francés como voz ya culta y poética frente a la patrimonial "solidâo". Se trataría de un doblete sui generis si quedara acreditado el origen latino de "saudade". Mas se aclare o no tal cuestión, ahora son, de facto, en el plano sincrónico, dos voces próximas aunque no sinónimas en lo semántico.
"Saudade" es la voz central de una pequeña costelación donde se encuentran "Saudosismo", corriente literaria decimonónica cultivada por excelencia por Teixeira de Pascoaes, el poeta de las nebulosidades del Támega, amigo del alma de Unamuno, y el adjetivo "saudoso-a", que admite superlativo absoluto en-ísimo.
En la mayoría de los epitafios que he visto en los cementerios románticos de Évora y Lisboa (Prazeres)los deudos se declaran "saudosos" de la persona que se ha ido.
Esta acepción de desconsuelo por la pérdida de una persona amada es una de las más importantes y fructíferas de las varias que posee esta hermosa palabra. No hay discurso fúnebre o planto por la muerte de alguien en que no se halle "saudade" más de una vez. Puede incluso hablarse de que si encontramos en un índice el título "Palavras de saudade" estaremos ciertamente ante el elogio que se pronunció en una celebración u homenaje tributado a alguien desaparecido. De un opúsculo así titulado, del fondo de la BNP, extraigo estas dos ocurrencias: "É esta a imagem admirável de M.K. que fica para todos nós ao evocarmos, con enternecida saudade, o seu perfil recto e aprumado!"
Y un poco más adelante: "Que Deus Bendito tenha a sua alma em paz e receba as lágrimas de saudade e as oraçôes, sâo os nossos votos ardentes, para que os seus lindos filhos, no futuro, o tenham sempre presente"...
martes, 18 de agosto de 2015
SAUDADE I
Leyendo O jogo do reverso, de Antonio Tabucchi, en la Biblioteca Nacional de Lisboa (así lo pone en la fachada), me encuentro esta hermosa reflexión sobre la saudade: " A saudade, dizia Maria do Carmo, nâo é uma palavra, é uma categoria do espírito, só os portugueses conseguem senti-la, porque têm esta palavra para dizer que a têm, como disse um grande poeta".
Tabucchi es uno de los escritores más finos que yo recuerde ahora. Por eso me abstengo de comentar lo que dice, que debe ser apreciado por cada lector como mejor le cuadre e interpretado como le guste. Tampoco, bien lo decía Unamuno, es preciso traducir el portugués. "Saudade", como nuestra "soledad", tiene su origen en el lat."solitate-", pues del acusativo, ya sin la -m, suele partirse para elucidar la etimología de las voces romances.
Yo tengo saudade de Tabucchi cada vez que vengo a Lisboa. Hace dos años fui a visitar su recuerdo al cementerio de los Placeres, sobre el Tajo, en el barrio donde vivió su alma gemela, Fernando Pessoa, los últimos años de su estancia en este mundo. Pero no encontré su tumba porque lo habían incinerado, y no quise preguntar, prefiero continuar la búsqueda. Me hubiera encantado recorrer las calles del Baixa con él, ir al Martinho en la plaza más bella del mundo, la que tiene al Tajo de Garcilaso como cuarta pared.
O jogo do reverso es un relato hermosísimo, con la sobridad y la delicadeza que tiene todo lo que escribió Tabucchi, y, además, comienza en el Museo del Prado, ante las Meninas.
Yo tengo saudade de Tabucchi cada vez que vengo a Lisboa. Hace dos años fui a visitar su recuerdo al cementerio de los Placeres, sobre el Tajo, en el barrio donde vivió su alma gemela, Fernando Pessoa, los últimos años de su estancia en este mundo. Pero no encontré su tumba porque lo habían incinerado, y no quise preguntar, prefiero continuar la búsqueda. Me hubiera encantado recorrer las calles del Baixa con él, ir al Martinho en la plaza más bella del mundo, la que tiene al Tajo de Garcilaso como cuarta pared.
O jogo do reverso es un relato hermosísimo, con la sobridad y la delicadeza que tiene todo lo que escribió Tabucchi, y, además, comienza en el Museo del Prado, ante las Meninas.
jueves, 6 de agosto de 2015
OBRAS
He permanecido silente durante un tiempo a causa del disgusto que tengo por el cierre del Café Comercial. A partir de ahora, si la cosa no se repara, me será difícil llegar a la Glorieta de Bilbao y mirar al recodo donde estaba este café de aspecto bohemio, con su punto de abandono del tiempo, su sobria y anchurosa elegancia, su profundo encanto. En el recuerdo me quedarán sus columnas y espejos, la barra que daba a Fuencarral, sus veladores, por no entrar en otras evocaciones de índole personal.
Confiemos en que revivan la esquina del quiosco, la boca de metro y el café, que no suman nuestra ciudad en un sinfín de locales anodinos y homogéneos, de esos que menudean por doquiera que se vaya.
Entre tanto, vuelvo al sabor de la lengua. Quiero hoy comentar otro cambio absurdo que vengo observando y oyendo de un tiempo acá. Se trata de la sustitución de "obras", vocablo claro y distinto, que decían los clásicos, por "trabajos" para indicar que algún servicio se demora o deja de prestar. Me barrunto que, una vez más, el trueque se debe a un innecesario y torpísimo calco del inglés "works".
Fue en el metro, si no me equivoco, donde oí por vez primera un anuncio que advertía del cierre de una línea por "trabajos" y me pregunté a qué venía tan sandia innovación. La respuesta es fácil. Estamos ante otro caso de insensibilidad verbal, negligencia y, en suma, desamor por la lengua. Quien conoce el idioma de verdad y le tiene afecto no lo trufa de interferencias extrañas y, sobre todo, impertinentes. Los dislates corren a gran velocidad en estos tiempos de necio mimetismo. Basta que un locutor diga "a día de hoy" en lugar de "hoy en día" para que lo repitan todos cual papagayos y se olvide la forma propia y apropiada. También quisiera saber a qué viene que ya no se diga "cola" sino "fila", como si fuera lo mismo, ni "picaporte" sino "manivela".
Confiemos en que revivan la esquina del quiosco, la boca de metro y el café, que no suman nuestra ciudad en un sinfín de locales anodinos y homogéneos, de esos que menudean por doquiera que se vaya.
Entre tanto, vuelvo al sabor de la lengua. Quiero hoy comentar otro cambio absurdo que vengo observando y oyendo de un tiempo acá. Se trata de la sustitución de "obras", vocablo claro y distinto, que decían los clásicos, por "trabajos" para indicar que algún servicio se demora o deja de prestar. Me barrunto que, una vez más, el trueque se debe a un innecesario y torpísimo calco del inglés "works".
Fue en el metro, si no me equivoco, donde oí por vez primera un anuncio que advertía del cierre de una línea por "trabajos" y me pregunté a qué venía tan sandia innovación. La respuesta es fácil. Estamos ante otro caso de insensibilidad verbal, negligencia y, en suma, desamor por la lengua. Quien conoce el idioma de verdad y le tiene afecto no lo trufa de interferencias extrañas y, sobre todo, impertinentes. Los dislates corren a gran velocidad en estos tiempos de necio mimetismo. Basta que un locutor diga "a día de hoy" en lugar de "hoy en día" para que lo repitan todos cual papagayos y se olvide la forma propia y apropiada. También quisiera saber a qué viene que ya no se diga "cola" sino "fila", como si fuera lo mismo, ni "picaporte" sino "manivela".
domingo, 26 de julio de 2015
BIZARRO ES GALLARDO, GALANO, NO EXTRAVAGANTE
En lengua pura, fácil, limpia y neta -Lope de Vega, dixit- "bizarro" es animoso, bravo, pundonoroso, valiente al tiempo que apuesto, gallardo, galano. Así, el mismo Lope, empleando el sustantivo correspondiente, llamó Las bizarrías de Belisa a una comedia deliciosa escrita al fin de su vida donde la dama protagonista y epónima hace gala de sumo ingenio y finura para conseguir sus propósitos amatorios y hacerse cargo de su vida con donaire, que eso es, o casi, lo que quiere decir el título: los donaires de Belisa.
No obstante, es frecuente oír y encontrar ejemplos en los cuales se utiliza este adjetivo con el sentido que tiene en inglés o en francés, no habiendo para ello más razón que el descuido y desamor a la lengua y a los usos pertinentes del habla. Hay un blog que registra noticias pintorescas de diversos lugares de nuestro país y se llama, erróneamente, La España bizarra. En los textos del Siglo de Oro se encuentra con frecuencia el adjetivo "bizarro" o "bizarra" con el significado idóneo antedicho.
Si saltamos al siglo XX, en la espléndida zarzuela Luisa Fernanda de Moreno Torroba, de ambiente romántico, los libretistas, Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw, llaman "bizarras" a las encinas extremeñas de la finca del desdichado, caballeroso y bizarro Vidal, quien elegantemente renuncia al cariño de la protagonista en vista de que no hay duda de que a quien ama realmente es a Javier. He aquí la estrofa de marras:
En mi tierra extremeña
tengo un nido de amores,
entre encinas bizarras
y castaños y robles,
donde el pájaro quiere
que una pájara venga
para ser soberana
de mi casa labriega.
La FUNDÉU, a veces más atinada que la RAE, ha comentado el error. Pero no hay manera. Hace sólo un par de días oí "bizarro" mal empleado en RNE. Fue entonces cuando pensé en dedicarle un apartado en mi cuaderno El sabor del habla, incluido en Las cañas de Midas.
lunes, 20 de julio de 2015
AVERIADO
Así era como se indicaba, no hace tanto tiempo, que algo no se podía usar, que estaba estropeado. También podíamos encontrar, en un ascensor, por ejemplo, un letrero que dijera, simple y escuetamente: No funciona. Pero como la lengua anda maltrecha pues los hablantes están en otra cosa, quizá en la telesandia, tal vez en el teléfono que toquetean por doquier, a toda hora, a riesgo de chocarse con el paseante que, inocente, va, tranquilo, en sentido opuesto al maxmordón de turno, entonces, como los homines loquentes no están en lo que celebran, en lugar de los sencillos y claros mensajes de antaño que todo el mundo entendía, ahora nos castigan la vista y el oído con letreros de este pedantesco jaez: "Fuera de servicio". Yo creí que los anglicismos se imponían por su sencillez, porque decían de forma sucinta lo que el español sólo expresa con un circunlocuo. Resulta que no. Hay que ser deslenguado para escribir lo que decía, hoy, en la Biblioteca Nacional de España, el letrero que prevenía en la puerta de uno de los servicios de mujeres: "Fuera de servicio" Out of service? ¿Quién? Estar de servicio, pensaba yo, se decía de quien estaba de turno, del trabajador que estaba en el tajo en un momento dado. Si, para colmo, nadie, ni el presidente del Gobierno, sabe inglés. Igual da. ¿Será que la ramplona jerigonza psicopedagógica se ha expandido, agresiva, fuera de las aulas y los gabinetes y nos invade? Habrá que precaverse, querido Sancho Panza. ¡Cuánto mejor regüeldas tú, aunque te caiga más de un rapapolvo por tu afición a refranear!
lunes, 13 de julio de 2015
SIEMPRE MAÑANA, Y NUNCA MAÑANAMOS, DECÍA LOPE DE VEGA
Iba yo a comentar algo de "mañaneo", garboso y sugerente vocablo que prueba el brío de estos derivados en -eo, cuando me acordé del hermoso soneto de Lope de Vega, en particular del último endecasílabo del primer terceto: "¡Siempre mañana, y nunca mañanamos!"
Así son las cosas de la lengua. Una voz te lleva a otra, por encadenamiento, reclamo, remite, resón y quién sabe qué intríngulis, busilis o asociación profunda informulada.
Rememoré, luego, lo que con quejumbre noventayochesca decía Francisco Navarro Ledesma, cervantista y catedrático de Retórica del instituto Cervantes, a su amigo José Ortega y Gasset:
"No mañanamos".
Huelga decir que enseguida pensé en el conocidísimo artículo de Mariano José de Larra: ¡"Vuelva usted mañana"!
Y me fui al DRAE, mas hete aquí que sólo se halla el frecuentativo "mañanear" y no el lopesco "mañanar". No veo razón de fuste para tal criterio. Miraré en el histórico, aunque creo que ambos verbos deben estar en el diccionario de uso general.
"Mañanar", hermosa palabra, es antónima de "volver mañana"; significa algo así como "espabilar", "actuar con diligencia y prontitud", "ponerse manos a la obra", "menear las tabas". Ya sé que podría haber dicho que es lo opuesto a "procrastinar", pero no me gusta lo más mínimo este horrísono préstamo del inglés, por muy latina que sea su raíz "cras", equivalente a nuestro adverbio "mañana".
El licenciado Tomé de Burguillos, heterónimo de Lope, sabía bien de la riqueza poética y retórica que procura al español la coincidencia del adverbio temporal para mentar el día siguiente: "mañana" (¡no el día después, por favor, periodistas!) con el sustantivo que nombra una parte del día: "la mañana".
Como también conocía el latín, en el segundo verso del primer cuarteto alude el Fénix a la onomatopeya del graznido del cuervo que cabe percibir en el "cras, cras" o "Tanto mañana, y nunca ser mañana!" con que comienza la composición:
CÁNSASE EL POETA DE LA DILACIÓN DE SU ESPERANZA
¡Tanto mañana, y nunca ser mañana!
Amor se ha vuelto cuervo o se me antoja.
¿En qué región el sol su carro aloja
de esta imposible aurora tramontana?
Sígueme inútil la esperanza vana,
como nave zorrera o mula coja;
porque no me tratara Barbarroja
de la manera que me tratas, Juana.
Juntos Amor y yo buscando vamos,
esta mañana. ¡O dulces desvaríos!
¡Siempre mañana, y nunca mañanamos!
Pues si vencer no puedo tus desvíos,
sáquente cuervos destos verdes ramos
los ojos. Pero no, ¡que son los míos!
Y NUNCA MAÑANAMOS
No es un juego el "luego".
devasta más que el fuego
Margarita Hernando de Larramendi
Las siete en Canarias
Y NUNCA MAÑANAMOS
No es un juego el "luego".
devasta más que el fuego
Margarita Hernando de Larramendi
Las siete en Canarias
viernes, 10 de julio de 2015
TARDEO
En efecto. Mi olfato de sabuesa verbal no me engañaba. El sufijo -eo está muy vigoroso, y no sólo con matiz irónico. Al poco de redactar la entrada con los ejemplos de este jaez, descubro otra voz, al parecer, pujante: "tardeo". Viene a ser algo así como ir de paseo o de tapeo a la caída de la tarde. De momento no sé si me gusta o no. Hay que dar tiempo al tiempo. Al menos no está mal formada. Seguiré indagando otros usos para poder calibrar con más y mejor criterio qué aporta de bueno esta novedad léxica.
jueves, 9 de julio de 2015
miércoles, 8 de julio de 2015
FAMOSEO, POSTUREO, FANTASMEO
Gran vitalidad productiva muestra en nuestros tiempos el sufijo -eo en su sesgo irónico despectivo. No están mal estos neologismos. Son voces expresivas y su formación no es ajena ni violenta la urdimbre de nuestra lengua. Mi preferida es "postureo". Me resulta garbosa y muy plástica. Bien sabían Arniches y los libretistas de zarzuela de la importancia de las posturas para retratar a sus personajes sandungueros y jacarandosos, como por ejemplo, Serafín el pinturero y tantos otros.
Recuerdo el asombro que produjo a dos amigas queridas, Josefina y Marga, el oírme usar este vocablo, sabedoras ellas de lo que me gusta e importa la lengua y su enjundia y de cómo me duele que la vapuleen políticos, periodistas y otras gentes descuidadas. A nadie con buen oído verbal le extrañaría que se calificara de "posturas " o mejor aún "el posturas" a un pisaverde con maneras afectadas y aire envarado o tieso.
No sé si he empleado "famoseo" alguna vez, pero la prefiero al horrible calco "celebridades" que se oye cada vez más.
En cuanto a la última en irrumpir, "fantasmeo", tiene también su ocurrencia y hasta su gracia. Por lo que colijo, alude a quien -como se decía antaño- dijo que iba por el periódico y no volvió más. Se desvaneció como si de un fantasma se tratara. Más vale llamarlo así que calcar el "ghosting". El recurso al -ing del inglés en puentin, futin, etc., causa ya hartazgo amén de resultar incomprensible para cualquier anglófono.
Recuerdo el asombro que produjo a dos amigas queridas, Josefina y Marga, el oírme usar este vocablo, sabedoras ellas de lo que me gusta e importa la lengua y su enjundia y de cómo me duele que la vapuleen políticos, periodistas y otras gentes descuidadas. A nadie con buen oído verbal le extrañaría que se calificara de "posturas " o mejor aún "el posturas" a un pisaverde con maneras afectadas y aire envarado o tieso.
No sé si he empleado "famoseo" alguna vez, pero la prefiero al horrible calco "celebridades" que se oye cada vez más.
En cuanto a la última en irrumpir, "fantasmeo", tiene también su ocurrencia y hasta su gracia. Por lo que colijo, alude a quien -como se decía antaño- dijo que iba por el periódico y no volvió más. Se desvaneció como si de un fantasma se tratara. Más vale llamarlo así que calcar el "ghosting". El recurso al -ing del inglés en puentin, futin, etc., causa ya hartazgo amén de resultar incomprensible para cualquier anglófono.
jueves, 2 de julio de 2015
LUGARES. Vagando por el barrio de Argüelles, en la calle de Fernández de los Ríos con Escosura, reparé en esta placa con una leyenda casi críptica para la mayoría de los paseantes: En estos lugares el poeta José de Zorrilla se dio a conocer en la despedida de Larra. Suena un poco extraño lo de lugares, así, en plural, como si de las fuentes teológicas se tratara o del eufemismo que usaban, antaño, los alumnos de los jesuitas cuando pedían permiso para ir a un sitio cuyo nombre siempre se rehúye. No creo que sea fácil entender qué ocurrió en realidad en el lugar que hoy ocupa esa finca y otras colindantes. Allí estuvo el cementerio llamado de Fuencarral o de la Puerta de Fuencarral, el que sale en la trilogía madrileña de Pío Baroja: La lucha por la vida. Y allí recibió sepultura Mariano José de Larra, tras ser velado en la cripta de la iglesia de Santiago, próxima a su domicilio de Santa Clara. El poeta y aventurero vallisoletano, entonces joven y poco conocido, leyó un poema en honor del malhadado Larra, y fue de este modo como se inició su fama. He aquí los dos primeros endecasílabos:Ese vago clamor que rasga el viento/ es la voz funeral de una campana. Zorrilla no era mucho más joven que Larra. Se llevaban menos de diez de años. No obstante, la vida del autor del Tenorio fue mucho más larga. En su espléndido libro de memorias, Recuerdos del tiempo viejo, reeditado hace unos años, rememora el acontecimiento aludido en esta placa.
sábado, 27 de junio de 2015
jueves, 18 de junio de 2015
SCRIPTA MANENT
Impávido no se quedaría Gonzalo Hidalgo Bayal, el mejor escritor español vivo, con Luis Landero, si viera lo que acabo de ver en un magnífico artículo de hace años escrito por Ricardo Senabre, a quien tanto echo en falta cada vez que me hago con el Cultural de El Mundo. Se trata de una brillante panorámica sobre la novela española en torno al 2000 publicada, en 1995, en Letras de Deusto. Para quien no lo sepa, y no es el caso de GHB, Senabre era un crítico excelente cuya opinión convenía conocer. No obstante, era algo pejiguera y algo o bastante tiquismiquis. Como si de un avezado maestro de escuela se tratara, podía rematar una reseña elogiosa diciendo cosas de este porte: "lástima que se le haya escapado el tedioso 'retomar' cuando podría haber dicho 'volver', 'reiniciar', 'incidir' y hubiera quedado mejor" o bien: "Es una pena el desliz que comete fulanito al decir 'punto y final', aunque no es desdoro para un libro sin duda excelente". Pues bien, el error de Senabre es decir que la aparición de Juegos de la edad tardía fue una "sorpresa inesperada". Claro, si es sorpresa huelga decir lo de inesperada. Recuerdo que hace mucho, en el Instituto Alemán cometí el error de decir 'Ich hatte eine unerwartete Überraschung'. Preocupada, sin duda, por la concordancia del adjetivo cuando precede al sustantivo, no reparé en la redundancia en que incurría. Atender a la morfosintaxis me llevó a desatender a la semántica. El sentimiento verbal, en puridad, sólo se tiene en la lengua materna. Digan lo que digan.
martes, 16 de junio de 2015
NO DIGAS DE ESTA AGUA NO BEBERÉ
Lamentablemente, cada vez se oye con más frecuencia "No digas de este agua..", ese área, ese aria, cuando el determinante debería ir en femenino. Se trata de la regla de los femeninos que comienzan con a tónica, con o sin tilde, tanto da. Hay que decir esta aura. Hasta en el Tenorio, ese personaje odiado por una actriz inmensa que fuera de las tablas confunde el culo con las témporas y arremete contra el Retablo de Maese Pedro, decía que incluso recitando el Tenorio he oído la concordancia errónea. Aún recuerdo la regla de mi gramática escolar que decía que con estos sustantivos había que emplear: el, un, algún, ningún. Nada más. Incluso los dos últimos eran opcionales. De ahí, justamente, procede el error. Los otros determinantes, todos, han de ir en femenino: esa ancla, esta alma, aquella áncora. El Diccionario panhispánico de dudas de la RAE lo explica con claridad. La utilización de el con femeninos como alba tiene un origen histórico y, hoy, busca evitar la cacofonía que pudiera producirse por la secuencia de las dos aes. Evitemos, pues, decir el otro aula y otras discordancias de ese jaez.
sábado, 13 de junio de 2015
SOBRE LA INADECUACIÓN DEL USO DEL VERBO EXISTIR PARA HABLAR DE LAS PALABRAS. De la lengua habla todo hijo de vecino y en cierto modo es natural. No obstante, hay quien lo hace con poco tino, bien por rigidez académica y falta de sentido verbal bien por ignorancia respecto a cómo ha de hablarse cuando de la lengua se trata. Hoy, voy a ocuparme de errores terminológicos graves y frecuentes. Acabo de ver en un foro lingüístico que los participantes se enzarzaban en una discusión acerca de si tales vocablos existían o dejaban de existir. De inmediato, me he acordado de mi querido y sabio profesor, Agustín García Calvo, el Merlín de Juegos de la edad Tardía, mi queridísima novela de Luis Landero. Agustín disuadía a sus alumnos del empleo del verbo "existir", nacido, según él, para formular la oración (atiéndase al doble significado de la voz) "Dios existe". Las palabras no, sostengo yo ¿Qué podemos predicar, entonces, de las palabras? No su existencia, desde luego, tampoco es tan importante que estén o no en el Diccionario de la RAE. Hay veces que los criterios son de manga ancha y aroma demagógico (cocretas, almóndigas, ye en lugar de i griega) otras pedantes y poco certeros (deconstrucción en lugar de desconstrucción; Sudamérica por Suramérica). ¿A qué carta quedarnos, pues? Hay varias. De las palabras se puede predicar que están vivas, son bellas, suenan bien, su derivación es acorde con la forma interna de la lengua, son oportunas, necesarias, reveladoras, musicales, enjundiosas, vivaces, precisas, ambivalentes, feas, horrísonas y mucho más. Aquí quería hablar, sobre todo, de cómo no abordar comentario alguno referente a las palabras. Si recurrimos, en esta materia, al verbo existir o a tomar como dogma el DRAE, vamos mal, tan mal que no abocaremos más que al enredo confundente del círculo vicioso.
viernes, 12 de junio de 2015
Jornadas de Filosofía en la UNED
19 junio: Biblioteca Central UNED
(Sala de Juntas, 7ª planta)
Paseo Senda del Rey nº 5, Madrid
20 junio: Facultad
de Ciencias, UNED,
Sala
Enrique Linés
Madrid, 19 y 20 de junio de 2015


JORNADAS
DE FILOSOFIA
Sendas de lucidez. Reflexiones sobre el pensamiento
español contemporáneo

ORGANIZA:
Departamento de
Filosofía y Filosofia Moral y Política. UNED
Departamento de Filosofia. UAM
19 de junio
de 2015
9:30 h. Inauguración
9:45 h. Ponencias I
Moderador: Jorge Brioso, Carleton College
El exilio o la
otra cara de la patria verdadera
José
Luis Mora, UAM
Regeneracionismo
y crisis de relato en la España actual
Manuel
Artime, UNED
La cultura en
España (1962-1996). A propósito del libro de Gregorio Moran El cura y los
mandarines
Antonio
García Santesmases, UNED
11.45 h. Pausa
12:00 h. Ponencias II
Moderador: José Lasaga,
UNED
María Zambrano y
el despertar de la conciencia. Diosa sin tiempo
Lucia
Parente, Università degli Studi dell'Aquila
Escribir, ver y vivir.
José Ferrater Mora ente filosofía, cine y literatura
Roberto
Dalla Mora, UAM
El sentimiento
verbal de Miguel de Unamuno. Tragedia, religiosidad, imagen y
palabra en Abel Sánchez, una historia de pasión
Concha
D’Olhaberriague, Fundación Ortega-Marañón
14:00
h. Comida
15:30
h. Ponencias III
Moderador:
José Emilio Esteban Enguita, UAM
Tradición y
modernidad en el desarrollo de la filosofía española contemporánea
Gerardo
Bolado, UNED
Dificultades con
la institucionalización de Nietzsche: la cuarta oleada
Eduardo
Zazo, UAM
Adolfo Sánchez
Vázquez. Aproximación a la ética desde el marxismo
Francisco
José Martínez Martínez, UNED
17:30
h. Descanso
17:45
h. Ponencias IV
Moderador: Lucia Parente, Università degli Studi
dell'Aquila
La antropología
fenomenológica como filosofía primera
La influencia
del intuicionismo en la Escuela de Madrid
Jesús
Ramirez Voss, Fundación Xavier Zubiri
De guerras y
filósofos. Julián Marías y la comprensión de la guerra civil española
Jorge
Briosos Carleton College y Jesús M. Díaz Álvarez, UNED
20 de junio de 2015
10.00
h. Ponencias V
Moderador:
Gerardo Bolado, UNED
A propósito del
poder espiritual: Ortega y Comte
José Emilio Esteban Enguita, UAM
Píndaro y el
Dandy: sobre la vocación
José
Lasaga, UNED
Una lectura de ¿Qué
es filosofía?
Alba
Milagro, IES Virgen de Vico
Una cuestión de
Principios: el Leibniz de Ortega
Jorge
Pérez de Tudela, UAM
A propósito de "desconstrucción" . El oído de los vividores de la lengua no suele errar. La FUNDÉU dice que el vocablo recogido por el DRAE, "deconstrucción" es una mala traducción del término francés de Derrida. Si acierto, incluiré aquí la entrada, escueta y precisa, como acostumbra esta institución.
La memoria es la loca de la casa, dice, con acierto, mi escritor vivo favorito. Acabo de ver, queridísimo Miguel de Cervantes, que llevas tu Quijote en la mano izquierda. Me refiero a la estatua de la entrada, que tanto me gusta, donde vistes tu indumentaria de soldado. ¿Cómo vestías cuando ibas por esos campos de Castilla y Andalucía a cobrar tus alcabalas? ¡Qué lata me da este corrector automático! No conoce la palabra alcabala y la pone en rojo, el muy zote.
jueves, 11 de junio de 2015
Querido don Miguel de Cervantes
Por fin, hoy, han inaugurado un monumento que recuerda el lugar donde te enterraron aquí al lado del Ateneo, en las Trinitarias. Yo me alegro. Lo hagan por razones nobles o no tanto tú te lo mereces. Después de tanto leer a otros y leerte cada vez con más placer veo que los escritores que no te frecuentan escriben un español acre, sin fluidez, falto de savia. Tu lengua es la nuestra, es la mía;no es otra distinta. La verdad, me resulta un poco ridículo oír a escritores españoles que sólo (siempre acentuaré el adverbio, pese a la RAE) reconocen influencias de escritores anglófonos o francófonos, y no me creo que a todos les haya enseñado a escribir Faulkner, inmenso escritor, sin duda, o Nabókov, quien, la verdad, no entendió nada de nada el Quijote. Las demás culturas se absorben por la propia, decía otro don Miguel, el de Unamuno, gran venerador tuyo. ¡Qué belleza su Vida de don Quijote y Sancho! Onetti es extraordinario y escribe en español. Hay otros escritores en nuestra lengua, contemporáneos y pasados, que han escrito de forma bella, cuidando la sintaxis, sin emplear esa horrísona estructura de "problemas a tratar" por problemas que tratar. Poco avizores y menos atentos a la música de la lengua han de ser para no sentir un tirón muscular al decir o escribir así. Cuando, para colmo, se trata de la simpleza de "modelo a imitar" la cosa es aún más grave. Al error sintáctico se suma la redundancia semántica. ¿Acaso desconocen lo que significa "modelo"? Por ahí anda una escritora joven que repite esa espantosa construcción con insistencia. Además, emplea "ultrabién" ¿Te habrá leído? Me barrunto que no. No sabe lo que se pierde. Yo estoy deseando ir a ver tu nuevo epitafio. Me gusta tocar los muros de ladrillo de las Trinatarias, posar mis manos pensando en ti. Si voy sola, o con alguien de confianza,, lo hago siempre. Miro la gran inscripción de la fachada de la calle de Lope de Vega que te recuerda. En la BNE contemplo la estatua de cuerpo entero que preside la fachada principal, nada más subir las escaleras. Es airosa, el pie derecho adelantado, tu Quijote en la mano. En el salón italiano, saludo en silencio a tu busto, camino de mi 228.
Un cambio lingüístico en marcha
Vengo oyendo, cada vez con más frecuencia, gente que saluda en
singular, como se hace en otras lenguas: portugués, italiano, francés, inglés, ruso, pero no en español. Nosotros siempre hemos dicho: ¡Buenos días! y yo sigo saludando así, como tengo arraigado. No obstante, cada vez oigo más, y creo que viene del español de América, ¡Buen día!, ¡Buena tarde! ¿Qué sucedera a la postre? De momento, se anuncia un cambio de uso. Seguramente, como suele ocurrir, habrá una etapa de convivencia de los dos usos,y, luego, triunfará uno, previsiblemente el innovador. Sobre la lengua tiene poder el vulgo y el uso, dice Cervantes en el Quijote. Lo malo es que hay veces que la elección del pueblo no es la más idónea ni la más bella. El tiempo lo dirá
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