jueves, 10 de octubre de 2019

Persianas, por Fernando Parra, Funambulista

Recomiendo esta delicia de libro a los que no se rezagan en comprar los regalos de Navidad y a los lectores de literatura con encanto. Fernando Parra se presenta como escritor con una novela que celebra con  melancolía triste y gozosa la infancia desvanecida. Las andanzas de Rodrigo, el protagonista, relatadas en primera persona, las cartas que escribe a sus ídolos, o el unicornio azul  del pórtico evocarán en el lector a otros niños mirones y soñadores, de carne y hueso o de papel y tinta, tanto da. Persianas es un libro para mayores y adolescentes que sepan degustar la belleza de la lengua española.
Pronto saldrá mi reseña en El Imparcial


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jueves, 15 de agosto de 2019

ÚLTIMA TERTULIA RAMONIANA DE LA SEGUNDA TEMPORADA

En esta ocasión departimos sobre una obrita de juventud, de inspiración ibseniana, La utopía, publicada en Prometeo en 1909, y un sainete trágico muy interesante, Peluquería feliz, que vio la luz en la Revista de Occidente en 1934 y luego pasó a formar parte del volumen de cuentos titulado El cólera azul.

miércoles, 14 de agosto de 2019

PLÁCIDO DOMINGO EN EL TEATRO DE ORANGE

Nuit espagnole



LOPE EN LA PLAZA DE LA ENCARNACIÓN







Al Lope de bronce de Mateo Inurria le gusta Madrid, y no es de extrañar porque desde su pedestal, cuando se está quietecito en él, ve al sesgo la Plaza de Oriente, y, enfrente, ese edificio tan señorial y achaflanado que desde la Plaza de la Encarnación dobla y se extiende por Arrieta. Es la casa natal de Carmen Bravo Villasante, biógrafa de la Pardo Bazán. Además, en el rinconcito que forma el convento de las  agustinas recoletas, por detrás de su peana, hay un letrero que dice lo que no hay que hacer.
Y en lo alto de su atalaya, Lope lee, ora y escribe que te escribe, y, cuando la noche sucede al  crepúsculo de vetas rosáceas, sin que nadie lo vea se va en busca de la amada: María,Elena, Antonia, Micaela, Jerónimo, Lucía, Marta, tal vez.
El caso es que, pase lo que pasare, de buena mañana Lope viviente está de regreso sobre su base, como si de una estatua se tratase.
Y los cipreses que vigilan el monasterio con regocijo le dan los buenos días, así, en plural, que ellos , clásicos y afrodíticos, no se hacen a la moda del singular que gasta hoy la gente comodona.
Quien lo probó lo sabe, Lope. Bien dijiste, amigo.