José Alcalde es camarero del café Botánico, en la calle Espalter, junto al Prado y frente al jardín Botánico, un lugar único en Madrid. Hace poco, quedé allí con mi editora de la
Vida de María de Maeztu, Luisa Maillard, y Susi Trillo, secretaria de la AMMU. Llegó luego Rosa Mascarell, quien tuvo el detalle de regalarme el libro de
Santo rosario, de Héctor Solsona Quilis, ilustrado por ella con bellos dibujos coloreados, de inspiración sufí. José nos atendió amable, lleno de simpatía, elegante. En un momento dado, vio que teníamos un libro en la mesa y preguntó si era de poesía. Yo le dije que sin duda él era poeta, pues si no no se hubiera percatado, tan siquiera por la apariencia, de que yo tenía en mis manos un libro de poesía. De esta forma se entabló una conversación espontánea, auténtica, realmente grata. José nos dijo que al finalizar el verano, el 14 de septiembre, presentaría allí su libro
Momentos, y nos invitó al acto. Le dije que me iba a Lisboa pero para entonces estaría ya de vuelta e iría encantada.
Ha sido algo muy inhabitual, entrañable, cálido. Todos los que forman el equipo del Café Botánico han querido arropar a su empleado y compañero. A los asistentes nos han agasajado con vinos -yo he tomado un Rueda estupendo- y pinchos exquisitos: croquetitas, empanadillas, morcilla con cebolla, chistorra con pimiento verde, pimientos de padrón. He asistido a muchísimas presentaciones de libros; ninguna me ha resulatado tan deliciosa como esta. Quizá fuera porque no había nada impostado y se respiraba cariño y amistad. Daniel, el hijo mayor de José, ha dicho unas palabras de apoyo y gratitud a su padre; luego, una amiga ha leído un poema conmovedor por su sencillez: "Dos amigos".
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