martes, 24 de enero de 2012

DOS LUGARES DE MADRID CON SOLERA: LA POSADA DE LA VILLA, EN LA CAVA BAJA, Y EL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO, ASOMANDO POR EL CERRILLO DE SAN BLAS, COMO UNA ACRÓTERA DEL RETIRO

Entrada al restaurante lopesco por la Cava
Perspectiva de la curva que dibuja la Cava, siguiendo la línea de la muralla cristiana.
El horno, magnífico, de la primera planta.

El comedor de la planta segunda, mi favorito, con sus hermosas vigas de madera.
Os invito a comer bien en la Posada, cuya llave obra en mi poder por gentileza de los posaderos.

Juan de Villanueva, el arquitecto aticista según el profesor Bonet Correa, nos dejó esta joya del neoclásico más elegante, inspirada en el templo de Vesta de Roma


sábado, 14 de enero de 2012

PASTRANA, ZORITA DE LOS CANES, RECÓPOLIS; UN RETAZO DE LA ALCARRIA OCRE Y ANARANJADA

Zorita de los Canes en el meandro del Tajo, mermado por estos parajes tras el trasvase al Segura y los embalses próximos de Entrepeñas y Buendía


      Entre el   Henares y el Tajo, por Madrid, Cuenca y Guadalajara se extiende la Alcarria, prerromana de nombre, eterna en los tonos satinados por la luz invernal, con amplios horizontes y campos  de pedregal con amarillo.


Detalle de la fachada del palacio Ducal, renacentista, con dos torres acastilladas a derecha e izquierda, en la plaza abierta de Pastrana, capital de la Alcarria baja.


 Torreón derecho del palacio Ducal de la princesa de Éboli
 La fuente de los cuatro caños en Pastrana
 Rincón de la plaza de San Francisco  que se abre a los cerros escalonados de color de miel






Azulejería y artesonados del palacio Ducal

 Recópolis, junto al Tajo, la ciudad visigótica de Recaredo

 El Tajo serpentea entre Zorita  de los Canes, al fondo,  con su castillo cerrero,  y Recópolis
Vestigio de la basílica gótica de Recópolis

Recópolis y, a la derecha y al fondo, Zorita de los Canes, donde estuvo Ortega de excursión 
Costillas de la basílica de Recópolis

domingo, 8 de enero de 2012

HOMENAJE A MIGUEL DE UNAMUNO EN EL SEPTUAGÉSIMO QUINTO ANIVERSARIO DE SU DESNACER. Desde Tres Cantos al puente de la Marmota, por los encinares y enebrales de El Pardo



Reja de bonito trabajo de forja. No sé quién la cruzará

                MAR DE ENCINAS

¡En este mar de encinas castellano
los siglos resbalaron con sosiego
lejos de las tormentas de la historia,
lejos del sueño
que a otras tierras la vida sacudiera;
sobre este mar de encinas tiende el cielo
su paz engendradora de reposo,
su paz sin tedio.

Sobre este mar que guarda en sus entrañas
de toda tradición el manadero
esperan una voz de hondo conjuro
largos silencios.

Cuando desuella estío la llanura
cuando la pela el riguroso invierno,
brinda al azul el piélago de encinas
su verde viejo.

Como los días, van sus recias hojas
rodando una tras otra al pudridero,
y siempre verde el mar, de lo divino
nos es espejo.

Su perenne verdura es de la infancia
de nuestra tierra, vieja ya, recuerdo,
de aquella edad en que esperando al hombre
se henchía el seno
de regalados frutos. Es su calma
manantial de esperanza eterna eterno.

Cuando aún no nació el hombre él verdecía
mirando al cielo,
y le acompaña su verdura grave
tal vez hasta dejarle en el lindero
en que roto ya el viejo, nazca al día
un hombre nuevo.

Es su verdura flor de las entrañas
de esta rocosa tierra, toda hueso,
es flor de piedra su verdor perenne
pardo y austero.

Es, todo corazón, la noble encina
floración secular del noble suelo
que, todo corazón de firme roca,
brotó del fuego
de las entrañas de la madre tierra.

Lustrales aguas le han lavado el pecho
que hacia el desnudo cielo alza desnudo
su verde vello.

Y no palpita, aguarda en un respiro
de la bóveda toda el fuerte beso,
a que el cielo y la tierra se confundan
en lazo eterno.

Aguarda el día del supremo abrazo
con un respiro poderoso y quieto
mientras, pasando, mensajeras nubes
templan su anhelo.

En este mar de encinas castellano
vestido de su pardo verde viejo
que no deja, del pueblo a que cobija
místico espejo.
Miguel de Unamuno



miércoles, 4 de enero de 2012

El Algarve en el cambio de año: (II) Lagos, Sagres y el cabo de San Vicente, Carvoeiro, Vila Real de Santo Antonio



Lagos es una ciudad  armónica, con un puerto de recreo en el que siempre aguarda una carabela. Hay un puente levadizo. Las casas, una de ellas de azulejo verde, otras con bonita rejería,  ascienden por una suave ladera, con calles curvas. Frente a los acantilados, está el paseo marítimo, donde hay un suculento mercado de pescado, de tres plantas, con azotea.  Esta vez he elegido el celaje marino, los acantilados naranja, el faro. El mar estaba irisado, silencioso, calmo.


He aquí la punta suroccidental de Eurasia. A poco más de 30 kilómetros de Lagos, el  Atlántico muestra su fiera condición . Abajo, los restos de la fortaleza de  Sagres,  junto al cabo de San Vicente, y, a continuación, el oleaje en la playita que queda entre ambos puntos. Por último, el faro de San Vicente recién encendido.



Tres retazos de Carvoeiro. La tierra, antaño marina, muestra un cúmulo de restos de moluscos incrustados.  En medio, una perspectiva de la playa del pueblo, y abajo la zona de los acantilados.

lunes, 2 de enero de 2012

El Algarve en el cambio de año: (I) Albufeira, Almonacid, Silves, Faro,





Albufeira salvada, en esta toma, de las construcciones apelotonadas que la ahogan



Casa algarvia en Almancil, camino de la ermita de San Lorenzo





La ermita, toda azulejada en el interior, de San lorenzo. Arriba, detalle de la fachada con el santo aragonés sujetando la parrilla

 Arriba, la cataplana que preparó el cocinero del restaurante Barâo, en la muralla de Faro, donde en verano se comen unas sardinas con patata asada deliciosas.

sábado, 24 de diciembre de 2011

ESCULTURAS DEL JARDÍN DEL PALACIO DEL MARQUÉS DE SALAMANCA


Hoy sábado 24 he conseguido, al fin, la luz adecuada  para  meter la cámara entre las rejas y fotografiar la fuente de los cupidos y la Venus púdica del jardín del antiguo palacio del marqués de Salamanca, gran amante de las antigüedades  y propietario de una preciosa colección de cerámica griega  que se guarda en el museo Arqueológico Nacional, aún cerrado  por remodelación.

Velada Ramoniana en la Librería del Centro, Galileo 52

El viernes 22 se celebró la fiesta anual de Santa Luz.  El  Embajador, a la  izquierda, y el editor de  El  Eco de la Costa, a la derecha, bajo la bandera,  presidieron el acto en el que se entregaron pasaporte y cantamos el himno arromanzado, el ¡Mal haya!  A continuación disfrutamos de un exquisito hojaldre de bacalao, tortilla de patatas y dulces sefardíes. El Eco es el periódico más ameno y mejor escrito que conozco.
En otra ocasión, me detendré a hablaros del lugar, una librería maravillosa, con un museo de objetos que pertenecieron a escritores tales como Ramón Gómez de la Serna o Borges, primeras ediciones  y otras gollerías que deleitan el buen gusto. Los libreros son cultos, amables y buenos conversadores.

2ª Muestra de cine rumano en la Filmoteca Doré

La actriz de la foto se llama Dana Voicu y es la protagonista de ¡Hola!  ¿Estás  ahí?  a cuyo preestreno tuve la fortuna de asistir  el viernes 16 gracias a la invitación de Ioana Zlotescu.  Os recomiendo la película, una comedia delicada,  melancólica  y  grotesca, inteligente y con unos  actores magníficos, en especial la protagonista, Dana Voicu, un prodigio  de sencillez y matices. Pude verla en el Doré, pues vino a presentar la cinta, junto con el director, su marido, Alexandru Maftei.